domingo, septiembre 25

Ni juntos ni separados

“Usted y yo, Martita, somos como una ventosa y un vidrio… lo único que nos mantiene juntos, es el vacío que existe entre nosotros”. El humorista gráfico chileno Alberto Montt enfrenta a una pareja con este sensacional y explicito dialogo en su libro ¿Quién es Montt?
Del otro lado de la cordillera, lo tenemos a nuestro colega, en el trabajo y las charlas de café, Marcelo Saltal, dentro de su larga trayectoria teatral, acá en su faceta de director. Se prueba este traje para la obra 2 (un hombre… una mujer), de Miguel Fanchovich que se exhibe en La Tertulia.
En las penumbras de su sala, una vez que nos acomodamos en nuestro asiento quedamos frente a una pareja que asoma desde el escenario. Él (Fernando García Valle) escucha a todo volumen un tema de Sumo. Ella (Julia Houllé) duerme uno de sus sueños más incómodos. La voz de Luca Prodan la inquieta. Se desata el temporal; una vez más.
Una silla y un colchón es toda la escenografía necesaria para mostrar a dos personajes que deambulan sin encontrarse. El erotismo que desprende esta pareja derrapa en el sollozo. La audiencia, atónita por momentos, sigue de cerca los intentos de acercamiento entre ambos, que terminan rozando la violencia, el arrepentimiento y la violencia nuevamente.
Ambos no pueden estar ni juntos ni separados. Ese síntoma, casi enfermizo, es la materia prima de esta obra, de este viaje al interior de los miedos y frustraciones de pareja. Es una búsqueda exhaustiva de la sombra que proyecta el amor. Cuando este último se evapora (más rápido incluso que el semen dijo alguna vez Charles Bukowski) la sombra los toma por asalto. El público asiste entonces a un ocaso donde los límites de las relaciones humanas se corren hacia niveles insospechados. 2 (un hombre… una mujer) indaga sobre este vacío. Y sobrevive para contarlo.

J.M.C.

http://www.revistaelabasto.com.ar/135_dos-un-hombre-una-mujer.htm

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